El odontólogo
desarrolla una actividad particular en un ámbito,
con espacios, elementos, procedimientos, instalaciones,
mobiliario, materiales, equipamiento e instrumental
que en su mayoría están concebidos únicamente
para su uso específico, el odontológico.
Cuando, cada vez mas, profesionales como: contadores,
abogados, diseñadores, ingenieros, escritores,
periodistas y arquitectos entre otros, trabajan
horas frente al monitor de un ordenador, el odontólogo
lo hace junto a su sillón dental.
Su área de trabajo principal es la boca
del paciente. Un lugar oscuro, pequeño,
húmedo y a veces con olor desagradable
en el que debe trabajar sobre pequeñas
superficies y con las piezas dentales, algunas,
de difícil acceso por su ubicación.
La boca no es un elemento inerte, forma parte
del cuerpo de un ser vivo que, se mueve y respira,
también tiene miedo, reflejos y sensación
de ahogo, esto dificulta aún mas la tarea.
Asimismo el odontólogo está en
contacto con materiales, sustancias de diversa índole
e instrumental que le pueden producir alergias,
contaminación, infecciones, lesiones y
enfermedades diversas.
La tarea que desarrolla es de precisión,
absolutamente artesanal, no mecanizable ni estandarizable,
en la que puede ser asistido, pero, el operador
principal es él. Esto implica, dedicación
exclusiva de tiempo a cada paciente y uno por
vez.
Además del trabajo en sillón,
también están: el estudio, la lectura
de material bibliográfico, la elaboración
de informes y diagnósticos, la ínter
consulta con otros colegas, los cursos de actualización
y workshops y la especialización, entre
otras actividades. No menos importante es la
empresarial (referida en este caso a la gestión
en su propio consultorio, por mas pequeño
que este sea) y para algunos la docencia e investigación.
A todo esto debemos sumar la actividad cotidiana
del consultorio donde: se atienden llamados telefónicos,
se recibe a los pacientes, se contestan consultas,
se factura, se cobra, se realizan pagos a proveedores,
se envían o reciben trabajos del laboratorio
dental, se realizan actividades relacionadas
con el marketing y la difusión, se preparan
y estudian casos puntuales, se capacita a los
colaboradores, se reponen insumos, se confeccionan
los modelos de yeso, se preparan presupuestos
y liquidaciones por prestaciones realizadas,
se adecua un gabinete para una intervención
quirúrgica, se atiende a pacientes por
urgencias, se descontamina, esteriliza y prepara
instrumental, se realizan tareas administrativas,
se recibe a los visitadores de laboratorios y
el comercio dental, entre otras tantas tareas.
Esta cantidad y variedad de actividades invita
a optimizar, racionalizar, reelaborar y organizar
las tareas para lograr mayor productividad y
eficiencia con un máximo aprovechamiento
del tiempo. Para ello es necesario entre otras
medidas un sistema de procedimientos apoyado
en un layout con la correcta distribución
y diseño de los distintos ambientes, su
amoblamiento y equipamiento, el buen mantenimiento
de las instalaciones y la identificación
de las distintas áreas de trabajo y apoyo
acorde a las tareas establecidas, esto permite:
disminuir el stress, minimizar el riesgo de enfermedades
profesionales, reducir la fatiga física
y mental, asignar y simplificar las tareas, evitar
los movimientos innecesarios, aumentar la buena
comunicación, mejorar la calidad y rendimiento
del trabajo y hacerlo con mayor confort y placer,
en una palabra: incorporar y aplicar el concepto
de ergonomía a la actividad del odontólogo
y su ambiente físico. |